Venezuela enfrenta un cuello de botella petrolero: los tanqueros esperan hasta 30 días

Las fallas en los puertos de Venezuela frenan las exportaciones de crudo, generan demoras para los buques y complican el nuevo escenario de apertura comercial

Venezuela enfrenta un cuello de botella petrolero: los tanqueros esperan hasta 30 días

Las exportaciones de petróleo de Venezuela enfrentan un nuevo límite, esta vez en los puertos. El deterioro de las terminales petroleras, los cortes de electricidad, las fallas de equipamiento y los problemas vinculados con la calidad del crudo provocaron largas esperas para los buques que buscan cargar en el país.

De acuerdo con datos marítimos, documentos y fuentes consultadas por Reuters, algunos tanqueros permanecen hasta 30 días en espera para completar sus operaciones. Las demoras afectan los despachos ya acordados y amenazan con convertirse en uno de los principales obstáculos para el objetivo de aumentar rápidamente las exportaciones venezolanas.

El problema adquiere mayor relevancia en un momento en que Estados Unidos impulsa una estrategia para reactivar la industria petrolera venezolana y flexibilizó las condiciones para que compañías internacionales vuelvan a operar en el país.

Sin embargo, mientras aumenta la producción y crece la demanda internacional por el crudo venezolano, la infraestructura portuaria no logra acompañar el ritmo.

PDVSA no logra superar el límite de 1,25 millones de barriles diarios

Durante los últimos meses, PDVSA y sus socios no consiguieron superar los 1,25 millones de barriles diarios de exportaciones, pese al incremento de la producción, la utilización de inventarios y el interés de compradores internacionales.

La situación contrasta con la capacidad que Venezuela tenía hace más de dos décadas. Cuando el país llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios, sus terminales podían gestionar exportaciones superiores a 2,5 millones de barriles por día.

En aquella época, los buques podían completar sus operaciones y abandonar los puertos en menos de una semana. Actualmente, las demoras pueden extenderse durante varias semanas.

Una fuente vinculada a PDVSA describió el problema como una transferencia extremadamente lenta del crudo desde los tanques de almacenamiento hacia los buques. Además, los barcos que llegan para descargar productos importados pueden enfrentar demoras adicionales debido a la limitada capacidad de almacenamiento.

Las dificultades también provocaron disputas por demoras, calidad del petróleo y contaminación de embarcaciones, según documentos y fuentes del sector.


Jose concentra la mayor parte de las exportaciones

Uno de los principales puntos críticos se encuentra en la terminal de Jose, ubicada en la costa nororiental de Venezuela. El puerto concentra aproximadamente el 70% de las exportaciones petroleras del país, por lo que cualquier inconveniente operativo tiene un impacto directo sobre el volumen total de despachos.

Los informes marítimos consultados por Reuters registraron durante este año interrupciones relacionadas con fallas de equipos, problemas de calidad y cortes de energía durante las operaciones de carga y descarga.

En los fondeaderos cercanos a Jose y Pozuelos se acumularon decenas de buques a la espera de recibir cargamentos.

La congestión también alcanzó a compañías que cuentan con una posición privilegiada en el sistema petrolero venezolano. Chevron, que mantiene una asociación de larga duración con PDVSA, busca alternativas para acelerar las operaciones e incluso habría solicitado acceso a puertos que hasta ahora estaban destinados principalmente al transporte marítimo nacional.

La competencia por los espacios disponibles podría aumentar todavía más en los próximos meses.

El regreso del petróleo venezolano a Estados Unidos, India y Europa

La presión sobre las terminales ocurre mientras Venezuela amplía nuevamente sus mercados de exportación.

El acuerdo de suministro con Estados Unidos, que fue extendido en varias oportunidades, permitió a compañías comercializadoras como Trafigura y Vitol recibir y despachar más de 140 millones de barriles de crudo y combustibles durante este año.

La mayor parte de esos cargamentos tuvo como destino Estados Unidos, aunque también comenzaron a regresar los barriles venezolanos a mercados que habían reducido o interrumpido sus compras durante años.

Entre esos destinos aparecen India y Europa, a medida que Washington flexibiliza las sanciones que habían limitado la actividad petrolera venezolana.

El Gobierno estadounidense impulsa además un plan de reconstrucción energética por 100.000 millones de dólares, cuyo principal objetivo consiste en elevar la producción de crudo.

Sin embargo, la recuperación de la producción no fue acompañada al mismo ritmo por las inversiones necesarias para modernizar terminales, refinerías y sistemas de almacenamiento y despacho.

Oxidación, fugas y barcos que ocupan espacios estratégicos

Los problemas de infraestructura también tienen una dimensión visible en los puertos venezolanos. Parte de la congestión en Jose y Pozuelos se relaciona con embarcaciones que permanecen allí desde los años de mayores sanciones internacionales.

Algunos buques incluidos en listas de sanciones llegaron de manera discreta y todavía permanecen en instalaciones portuarias, ocupando espacios que ahora necesitan las compañías que buscan aumentar sus exportaciones.

Uno de esos casos es el buque Consul, anteriormente conocido como Syrma, que permanece en el puerto de Guaraguao, en Puerto La Cruz. La embarcación habría sido utilizada para transportar petróleo hacia Cuba y lleva aproximadamente dos años en el lugar.

A las dificultades de espacio se suman las fugas de petróleo, que pueden afectar los cascos de los buques durante las operaciones y generar nuevos retrasos y costos para los operadores.

PDVSA también enfrenta un aumento de los recargos por demoras que deben afrontar sus operaciones. La estatal venezolana habría indicado que pretende pagar esos costos únicamente con crudo.

Al mismo tiempo, las nuevas condiciones comerciales exigen a algunos compradores pagar los cargamentos al momento de la entrega y sin acceso a crédito, una situación que puede complicar los reclamos vinculados con descuentos por calidad o costos derivados de las demoras.


La reforma petrolera puede aumentar la presión sobre los puertos

El problema podría profundizarse con la aplicación de una reforma energética que entró en vigencia a finales de julio y que modifica las condiciones de varios contratos petroleros.

La migración de numerosos acuerdos hacia el nuevo esquema puede incrementar la cantidad de empresas que buscan acceder a las terminales venezolanas para comercializar sus respectivas cuotas de producción.

Esto podría intensificar la competencia por los muelles y aumentar la presión sobre una infraestructura que ya opera con importantes limitaciones.

Por ahora, PDVSA mantiene el control de sus terminales y conserva la capacidad de programar las cargas, según fuentes citadas en el informe.

El vicepresidente de PDVSA, Jovanny Martínez, reconoció recientemente que la infraestructura atraviesa dificultades. “Hoy estamos en fase de recuperación, pero la infraestructura está ahí”, afirmó durante un evento en Houston, aunque admitió que existen deficiencias y que la confiabilidad del sistema debe mejorar.

Así, el principal desafío para Venezuela ya no pasa solamente por producir más petróleo, sino por contar con la infraestructura necesaria para almacenarlo, cargarlo y enviarlo al exterior con la velocidad que exige el nuevo escenario internacional.

Con información de infobae

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NoticiasD

21 Agosto 2026