Salta, entre bosques y desiertos informativos: dónde escasean los medios y periodistas

Un informe de FOPEA expone la fragilidad del ecosistema mediático en la provincia y los riesgos para la vida democrática.

Salta, entre bosques y desiertos informativos: dónde escasean los medios y periodistas

En Salta, la disponibilidad de información de proximidad presenta fuertes contrastes según el territorio. Mientras el departamento Capital concentra un ecosistema diverso de medios grandes, medianos y pequeños, en zonas cercanas y en departamentos con mayor población rural la presencia de periodistas y proyectos informativos disminuye de manera significativa, dejando comunidades con una cobertura local precaria.

El Mapa de Desiertos y Bosques de Noticias de FOPEA permite dimensionar estas diferencias a partir de cuatro categorías: bosques, semibosques, semidesiertos y desiertos informativos. El relevamiento de la provincia, realizado por Emiliano Venier, analizó 51 medios y detectó 266 periodistas, además de identificar importantes niveles de informalidad laboral y una dependencia significativa de la pauta oficial.

El caso salteño muestra así que la existencia de medios en los grandes centros urbanos no garantiza por sí misma el acceso a información sobre las problemáticas de las comunidades más alejadas. La concentración de recursos periodísticos en la Capital convive con territorios donde la radio municipal, los medios unipersonales y las iniciativas digitales autogestionadas ocupan el espacio que dejan los medios profesionales.

Qué es un desierto mediático

Un desierto mediático o informativo es aquel territorio en el cual no existen medios de comunicación locales o donde las empresas periodísticas existentes sufren de tal debilidad que no logran consolidar audiencias sustentables. La investigación de FOPEA establece un paralelo con la naturaleza: mientras que los "bosques informativos" representan condiciones óptimas para el periodismo profesional activo —aportando diversidad, oxígeno, luces y sombras—, los desiertos configuran un entorno "monocromático, árido, seco y proclive a los espejismos".

Al conceptualizar esta problemática estructural, el especialista en medios digitales Gonzalo Antelo definíó: “Los desiertos informativos son territorios en donde ya no hay medios de comunicación o los medios son tan débiles que no construyen audiencia”. Durante su disertación sobre el tema, Antelo dimensionó el alcance regional de esta crisis al advertir que “el 65% de toda América Latina vive en un desierto informativo, sin noticias locales”.

Esta fragilidad responde en gran medida a una profunda transformación en el modelo de negocios de los medios. Según explicó Antelo, el vuelco de la inversión publicitaria hacia el entorno digital supera el 50%, con la particularidad de que apenas dos grandes corporaciones globales concentran el 80% de ese mercado. Esta asfixia financiera imposibilita el sostenimiento de estructuras periodísticas locales, desmantelando progresivamente las redacciones del interior.

¿Qué pasa cuando no hay medios cerca?

Cuando una comunidad carece de medios locales o su ecosistema periodístico está en riesgo de desaparición, los ciudadanos quedan desinformados respecto de los acontecimientos de su entorno inmediato. Esta falta de arraigo territorial interrumpe la circulación de noticias de proximidad, genera graves brechas de conocimiento y dificulta el ejercicio de una ciudadanía activa y participativa.

Sobre este impacto en la vida cotidiana, Gonzalo Antelo sostuvo: “El problema de que no haya medios locales es que la gente está desinformada de lo que sucede en su metro cuadrado, en su territorio”. El especialista remarcó que las audiencias terminan consumiendo los contenidos producidos en los denominados “bosques mediáticos”, lo que invisibiliza los problemas concretos de los municipios del interior, amplifica el centralismo comunicacional y distorsiona la percepción ciudadana sobre la propia realidad local.

Este predominio de contenidos generados en las grandes capitales impone un modelo de comunicación centralista que homogeniza el debate público. Al priorizarse enfoques u agendas ajenas a las economías y dinámicas regionales, las comunidades periféricas quedan invisibilizadas, produciendo una construcción fragmentada e incompleta del panorama nacional.

Mapa interactivo de FOPEA.

Cuál es el riesgo de los desiertos informativos

El principal peligro de la expansión de las zonas sin medios radica en el debilitamiento de la democracia y la limitación de la libertad de expresión. Sin la presencia de un periodismo territorial activo, se vuelve alarmantemente difícil fiscalizar a los gobiernos locales, denunciar eventuales abusos de poder o dar voz a las demandas sociales más urgentes. En este contexto, la conversación pública se empobrece y la ciudadanía pierde herramientas clave de control institucional.

A este complejo panorama se suma el avance irrestricto de las tecnologías digitales y la automatización. Al evaluar esta coyuntura, Gonzalo Antelo fue categórico: “La IA vino a empeorar la situación”. Según analizó el consultor, los grandes medios perdieron entre un 30% y un 40% de audiencia en solo seis meses debido a que los usuarios consultan directo a los algoritmos, concluyendo que “hoy el editor de los medios del pasado son las inteligencias artificiales, son las que dicen qué es lo importante y qué es lo que no de nuestra realidad”.

Asimismo, el alejamiento del periodista como un vecino cercano ha deteriorado la credibilidad del oficio. Al perderse el contacto directo con la comunidad, la población migra hacia redes sociales dominadas por algoritmos que actúan como "cajas de resonancia". Este fenómeno reduce la tolerancia a posturas diversas, erosiona la confianza en la información contrastada y debilita aún más el tejido democrático local.


Salta: un bosque informativo concentrado en la Capital

Según el relevamiento de Emiliano Venier para el Mapa de Desiertos y Bosques de Noticias de FOPEA, Salta presenta un ecosistema mediático muy desigual. La provincia cuenta con 51 medios relevados y 266 periodistas detectados, pero la mayor diversidad se concentra en el departamento Capital, donde conviven grandes, medianos y pequeños proyectos periodísticos. En contraste, los departamentos cercanos, como Cerrillos y La Caldera, tienen una presencia reducida de medios y periodistas, pese a formar parte del área metropolitana.

El mapa muestra que esa concentración no garantiza una cobertura suficiente de las problemáticas locales. En los departamentos próximos a la Capital, los medios salteños no necesariamente cubren las noticias de esas comunidades, mientras que en zonas con mayor población rural se verificaron desiertos informativos. Allí la radio municipal ocupa un lugar central, acompañada por radios privadas con estructuras periodísticas más precarias y páginas de Facebook autogestionadas por personas que producen y distribuyen información de manera irregular.

La situación también alcanza a departamentos como Metán y Rosario de la Frontera, donde el informe identifica una presencia menor de medios y periodistas de la esperable por sus características demográficas y económicas. En cambio, San Martín, Orán y Rosario de Lerma presentan una mayor cantidad y diversidad de proyectos. En el interior rural, además, la radio AM emitida desde la capital provincial funciona como una de las principales fuentes de información, mientras que la televisión depende principalmente de servicios de cable y sistemas satelitales.

A este mapa desigual se suma una fuerte informalidad en el trabajo periodístico y una dependencia relevante de la pauta estatal. El 70% de los medios relevados declaró recibir algún tipo de ingreso del Estado y el 40% señaló que esos recursos representan la mitad o más de sus ingresos totales. A su vez, apenas el 36% manifestó tener al menos un trabajador de prensa en relación de dependencia. El resultado es un ecosistema donde la cantidad de medios no siempre se traduce en diversidad ni en una cobertura local sostenida.

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NoticiasD

10 Septiembre 2026