Qué mueve el voto en América Latina: las 10 claves de Mario Riorda para entender las elecciones
El politólogo argentino advierte sobre el peso de la polarización, las identidades políticas y los algoritmos en las campañas de la región.

Las elecciones latinoamericanas están atravesadas por múltiples factores y no existe una fórmula única capaz de anticipar el comportamiento de los votantes. Para Mario Riorda, politólogo argentino especializado en comunicación política, entender esos procesos requiere observar tanto el desempeño de los gobiernos como la construcción de los liderazgos y el funcionamiento de las redes sociales.
Con experiencia académica y profesional en campañas, comunicación gubernamental y gestión de crisis, Riorda elaboró un decálogo que reúne algunas de las principales variables que pueden inclinar una contienda electoral. Entre ellas aparecen el desgaste de los oficialismos, la polarización ideológica, el peso de las estructuras regionales y la creciente influencia de los algoritmos.
El desgaste de los gobiernos y la búsqueda de un cambio
Uno de los patrones que destaca Riorda es la dificultad de los oficialismos para mantenerse en el poder. Si bien existen excepciones, las reelecciones presidenciales que terminan en derrota son frecuentes en la región, especialmente cuando el electorado expresa malestar con la gestión.
Pero el resultado de una elección no depende solamente de la evaluación de un gobierno. Para el especialista, también es determinante la capacidad de los sectores ideológicamente cercanos para concentrar sus votos cuando se acerca la definición.
En ese escenario, Riorda señala además la consolidación de una tendencia regional hacia gobiernos y candidaturas de derecha, un fenómeno que puede adquirir peso en la configuración de las competencias electorales.
Una campaña necesita una identidad reconocible
La comunicación ocupa otro lugar central. Una candidatura, sostiene Riorda, necesita transmitir una identidad clara y evitar que diferentes mensajes terminen compitiendo entre sí.
El problema se vuelve todavía más visible en las redes sociales, donde la multiplicación de discursos puede dificultar la instalación de una marca política reconocible. La coherencia del mensaje pasa así a ser un elemento estratégico.
La dimensión territorial también conserva importancia. Aunque la campaña tenga alcance nacional, contar con dirigentes y estructuras fuertes en las distintas regiones puede aportar una ventaja adicional para una candidatura.
Los escándalos no siempre cambian una elección
Una de las ideas que plantea el politólogo cuestiona una creencia habitual sobre las campañas: que un escándalo puede modificar por sí solo el comportamiento de los votantes.
Según Riorda, la evidencia académica disponible muestra que estos episodios tienen un impacto electoral reducido o directamente inexistente en numerosos casos. La reacción ante una controversia, por lo tanto, depende de un escenario político mucho más amplio.
En ese escenario intervienen cuestiones económicas, ideológicas, religiosas y sociales, además de elementos vinculados con el nacionalismo, el clasismo, el racismo y la influencia de otros países.
El problema del recambio de los liderazgos
Los liderazgos políticos tampoco permanecen intactos con el paso del tiempo. La imagen de un dirigente puede perder parte de la fuerza que tuvo durante su ascenso y generar un problema cuando llega el momento de pensar en una sucesión.
Riorda advierte que una de las principales dificultades aparece cuando un liderazgo consolidado pierde capacidad de renovación y no existe una figura alternativa capaz de mantener un desempeño electoral y político eficaz.
A esto se suma otra tendencia: el crecimiento de las elecciones que terminan resolviéndose en segunda vuelta. El balotaje se volvió una instancia cada vez más habitual y puede definir una presidencia incluso cuando la diferencia entre los candidatos es mínima.
Un resultado electoral también refleja la división social
La distribución del voto puede funcionar como una señal del clima político de una sociedad. Cuando dos opciones concentran porcentajes similares y dejan un escenario prácticamente dividido en partes iguales, esa fragmentación electoral puede reflejar una polarización que excede a las urnas.
Para Riorda, las elecciones deben analizarse entonces como parte de un proceso social más amplio y no únicamente como una competencia entre candidatos.
El efecto de los algoritmos sobre la percepción política
El último punto del decálogo se concentra en el consumo digital. Las plataformas personalizan los contenidos que cada usuario recibe a partir de sus hábitos, lo que puede generar una percepción distorsionada sobre el verdadero peso de determinadas ideas.
Una persona puede encontrarse repetidamente con contenidos que coinciden con sus propias preferencias y terminar creyendo que esas posiciones tienen una presencia mucho mayor en la sociedad de la que realmente poseen.
Riorda resume el problema al advertir: “Los algoritmos pueden engañarte”.
La advertencia no apunta a responsabilizar a los usuarios, sino a recordar que la experiencia individual en las redes no necesariamente representa el conjunto del electorado. En tiempos de campañas cada vez más atravesadas por la comunicación digital, distinguir entre lo que aparece en una pantalla y lo que efectivamente piensa una sociedad se vuelve una tarea central.
Fuente: 617.news
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5 Octubre 2026