Viviendas en Perú: cuatro medidas para reducir riesgos ante sismos y lluvias
La calidad del suelo, la ubicación, el diseño estructural y los materiales son factores clave para prevenir daños en viviendas expuestas a fenómenos naturales.

Las viviendas de distintas regiones de Perú enfrentan riesgos asociados a sismos, lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos, por lo que especialistas remarcan la necesidad de reforzar las medidas de prevención en las construcciones.
Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna aparecen entre las zonas donde se requiere especial atención. La prevención incluye evaluar las condiciones del terreno, respetar los diseños estructurales, utilizar materiales adecuados y fortalecer la fiscalización de las obras.
Las cuatro claves para reducir el riesgo
Uno de los principales factores es la calidad del suelo. Construir sobre terrenos pantanosos, rellenos sin compactar o zonas consideradas peligrosas puede aumentar la vulnerabilidad de una vivienda frente a un evento natural.
También resulta determinante la ubicación del inmueble. Las construcciones próximas a ríos, quebradas o laderas pueden quedar más expuestas a crecidas, erosión y deslizamientos. En zonas de pendiente, los estudios técnicos permiten determinar la estabilidad del terreno y la necesidad de sistemas de drenaje o muros de contención.
El tercer aspecto es el diseño estructural. Los planos antisísmicos deben respetarse durante toda la ejecución de la obra. Modificar las cantidades previstas de acero, cemento u otros materiales puede alterar las condiciones de seguridad contempladas originalmente.
Por último, es fundamental controlar la calidad de los materiales y el proceso constructivo, especialmente en zonas donde predominan viviendas levantadas sin supervisión profesional.
Ica: atención especial a los techos
En Ica, uno de los puntos señalados es la resistencia de los techos frente a lluvias intensas. La acumulación de agua puede generar problemas cuando las cubiertas presentan deficiencias, falta de mantenimiento o materiales inadecuados.
La revisión debe contemplar la inclinación del techo, los sistemas de evacuación del agua y el estado de las uniones entre vigas, columnas y muros. Las filtraciones prolongadas también pueden terminar afectando elementos estructurales.
El control municipal, otro punto central
La fiscalización de las municipalidades también aparece como un elemento clave para reducir riesgos. Los controles deben alcanzar tanto a las obras nuevas como a las viviendas ya construidas, especialmente en sectores donde existe autoconstrucción sin dirección profesional.
Una supervisión adecuada permite detectar problemas en cimentaciones, columnas, muros y losas antes de que una emergencia agrave sus consecuencias.
Además, los diseños antisísmicos pueden complementarse con herramientas tecnológicas, incluidas simulaciones mediante inteligencia artificial que permitan identificar posibles puntos de falla antes de finalizar una construcción.
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23 Septiembre 2026