Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú con un escenario político muy distinto al de los años 90

El regreso del fujimorismo al poder encuentra un país marcado por la inseguridad, la fragmentación política, el crimen organizado y nuevos desafíos geopolíticos y económicos.

Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú con un escenario político muy distinto al de los años 90

La llegada de Keiko Fujimori a la presidencia de Perú marca el regreso del fujimorismo al poder después de más de dos décadas, aunque el contexto que encontrará su gobierno difiere profundamente del que caracterizó la gestión de Alberto Fujimori en los años 90. El nuevo escenario combina una creciente inseguridad, mayor presencia del crimen organizado, una economía atravesada por la competencia entre Estados Unidos y China y un sistema político más fragmentado.

Un Congreso renovado y el regreso del Senado

Uno de los principales cambios institucionales será el retorno del Senado, eliminado tras el autogolpe de 1992 y ausente durante más de tres décadas. La recuperación del sistema bicameral redefine el funcionamiento del Congreso y obligará al nuevo gobierno a negociar en un escenario legislativo más complejo.

Inseguridad y crimen organizado, entre las prioridades

La expansión del crimen organizado, las extorsiones y la violencia urbana aparecen entre las principales preocupaciones de la futura administración. Durante la campaña, Fujimori prometió endurecer la política de seguridad y recuperar el control del Estado frente al crecimiento de estas organizaciones.

El megapuerto de Chancay y la disputa entre Estados Unidos y China

En el plano internacional, Perú adquiere un papel estratégico por el desarrollo del megapuerto de Chancay, una obra clave para el comercio en el Pacífico que incrementa la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China por la influencia en Sudamérica. Ese contexto obligará al nuevo gobierno a equilibrar sus relaciones con ambas potencias.

Un país dividido y con desafíos institucionales

La nueva presidenta asumirá en medio de una fuerte polarización política y con cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos, que expresaron preocupación por posibles retrocesos en materia de justicia e impunidad. Además, deberá enfrentar el desafío de construir consensos en un país que atravesó una prolongada crisis institucional y una sucesión de gobiernos en la última década.

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NoticiasD

23 Julio 2026