Villa Logüercio, Buenos Aires: el pueblo que nació junto a la Laguna de Lobos
A 115 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, esta localidad de Lobos combina pesca, naturaleza y una historia ligada al ferrocarril

En el corazón de la provincia de Buenos Aires, existe un pequeño destino que conserva el ritmo tranquilo de los pueblos bonaerenses y que cada fin de semana recibe a visitantes atraídos por la naturaleza. Villa Logüercio, localidad del partido de Lobos, reúne alrededor de 400 habitantes y se encuentra a unos 115 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, una distancia que la convierte en una alternativa cercana para quienes buscan una escapada de fin de semana.
La localidad se desarrolló junto a la Laguna de Lobos, uno de los principales atractivos de la zona y un clásico para los aficionados a la pesca de pejerrey. Sus calles arboladas, los paisajes rurales y la tranquilidad de la costa completan una propuesta turística que permite alejarse por unas horas del movimiento de las grandes ciudades sin realizar un viaje extenso.
Villa Logüercio: una historia que comenzó con una prohibición
El origen de Villa Logüercio tiene una particularidad que la diferencia de otros pueblos de la provincia. En 1942, una decisión puso fin a la actividad comercial que se desarrollaba sobre los terrenos ubicados en la margen noroeste de la Laguna de Lobos.
Ese cambio impulsó la compra de las tierras a la familia Logüercio con el objetivo de crear el Club de Pesca Lobos. La institución se convirtió con el tiempo en uno de los motores del crecimiento de la zona y ayudó a transformar la costa de la laguna en un espacio de encuentro para pescadores y visitantes.
A partir de 1950 comenzaron a venderse lotes de aproximadamente 800 metros cuadrados y se abrió la avenida Costanera. Dos años después, Aydeé Durán, sobrina y heredera del médico Vicente Logüercio, promovió el loteo de unas 250 hectáreas comprendidas entre la costa y las vías del ferrocarril.
El paisaje también adquirió una identidad propia. Eucaliptos, sauces, pinos y álamos acompañaron el crecimiento urbano, mientras que el trazado de las calles siguió la forma curva de la costa. La llegada de la parada ferroviaria Fortín Lobos, perteneciente al Ferrocarril Roca, facilitó el traslado de visitantes y contribuyó a consolidar el desarrollo turístico.
Con el paso de las décadas, las casas de fin de semana comenzaron a convivir con comercios, alojamientos, pescadores y prestadores de servicios. Así se conformó una comunidad estable que actualmente ronda los 400 vecinos, aunque durante los fines de semana la cantidad de personas que llega a la zona aumenta de manera considerable.

La Laguna de Lobos, el atractivo que convoca a los visitantes
La laguna continúa como el gran protagonista de la experiencia turística. El espejo de agua ocupa unas 800 hectáreas y ofrece diferentes alternativas para quienes disfrutan de la pesca deportiva, tanto desde embarcaciones como desde la costa.
El pejerrey es la especie más buscada, aunque también pueden encontrarse tarariras, bogas, carpas, bagres, lisas, dientudos y mojarras. La variedad convierte al lugar en una opción atractiva durante distintas épocas del año y sostiene una actividad que forma parte de la identidad de Villa Logüercio.
El valor natural del entorno también se extiende a la biodiversidad. La Laguna de Lobos integra el inventario de Humedales de Latinoamérica y alberga una importante variedad de aves y especies propias del ecosistema pampeano. Los juncales y la vegetación de la ribera forman parte del paisaje que caracteriza a este rincón del partido de Lobos.
Otro punto fundamental para preservar la actividad pesquera es la estación hidrobiológica ubicada en la localidad. Allí se trabaja en la reproducción de pejerreyes y cada año se crían y siembran alrededor de 500.000 alevinos para contribuir al mantenimiento del recurso.

Qué hacer en Villa Logüercio y cómo llegar desde Buenos Aires
La pesca no es la única actividad disponible. Una caminata por la avenida Costanera permite disfrutar del paisaje y observar la dinámica de la laguna. También se pueden conocer la Plaza Doctor Vicente Logüercio y la Capilla Santa Isabel, además de recorrer los espacios donde suelen instalarse ferias de artesanos y emprendedores locales.
La gastronomía artesanal suma otro atractivo. La panadería Quimey Quipan se convirtió en una parada tradicional para quienes visitan la zona, especialmente por sus panes de campo, churros y picarones.
Las calles de tierra, la vegetación abundante y las casas rodeadas de jardines refuerzan la identidad rural de la localidad. Villa Logüercio forma parte del programa Pueblos Turísticos de la provincia de Buenos Aires y conserva una propuesta basada en el contacto con la naturaleza y la vida tranquila.
Para llegar desde la Ciudad de Buenos Aires, la alternativa más directa consiste en tomar la Autopista Ezeiza-Cañuelas y continuar por la Ruta Nacional 205 hasta Lobos. Desde allí se debe seguir hacia la Laguna de Lobos, con acceso a la altura del kilómetro 111,5.
El recorrido demanda aproximadamente 2 horas y permite llegar a un destino donde la historia ferroviaria, la pesca y los paisajes de la llanura bonaerense se combinan en una propuesta ideal para pasar el día o disfrutar de un fin de semana lejos del ruido urbano.
NoticiasD
19 Agosto 2026