María Auxiliadora de Chos Malal: la historia de una parroquia construida entre montañas y carretas
Con más de 130 años de historia, el templo refleja la huella salesiana y el esfuerzo de los primeros pobladores del norte neuquino. Hoy integra el Camino de la Fe

Frente a la plaza San Martín de Chos Malal, un antiguo templo conserva parte de la memoria del norte neuquino. Se trata de la Parroquia María Auxiliadora, una construcción que nació a fines del siglo XIX y que, durante más de un siglo, acompañó la vida espiritual y comunitaria de varias generaciones.
Su historia está ligada a la llegada de los misioneros salesianos y al esfuerzo de los primeros pobladores, que encontraron en la fe un espacio de encuentro y acompañamiento en un territorio marcado por las grandes distancias y los caminos difíciles.
La primera capilla se construyó con adobe y madera de roble proveniente de las Lagunas de Epulauquen. Para trasladar ese material hasta Chos Malal, los pobladores utilizaron 18 carretas tiradas por bueyes, una imagen que permite dimensionar el esfuerzo que demandó levantar aquel primer templo.
Vecinos de la comunidad participaron de la construcción junto con los padres salesianos Domingo Milanesio y Bartolomé Panaro, dos figuras fundamentales en los primeros años de la presencia religiosa en la región.
La capilla abrió sus puertas el 8 de diciembre de 1888, durante la celebración de la Inmaculada Concepción. El entonces gobernador del Territorio del Neuquén, Manuel Olascoaga, actuó como padrino de la inauguración.
Una parroquia que acompañó el crecimiento de Chos Malal
Con el paso de las décadas, el templo atravesó diferentes etapas y modificaciones. La iglesia parroquial se construyó en la manzana I, lote 3 B, frente a la plaza San Martín, y acompañó el crecimiento de la ciudad.
En 1962, bajo la dirección del hermano Humberto Fontana, comenzaron importantes trabajos de renovación que incluyeron la reparación del techo y modificaciones en la fachada. Posteriormente, el edificio incorporó nuevos cambios para responder a las necesidades de una comunidad que también se transformaba.
Sin embargo, su valor patrimonial excede las características arquitectónicas. María Auxiliadora conserva la memoria de los vecinos que participaron de su construcción y de las generaciones que hicieron del templo un lugar de encuentro, celebración y acompañamiento.
La historia del edificio también forma parte de la identidad de Chos Malal y de la memoria colectiva del norte de Neuquén.

La huella salesiana en el norte neuquino
La historia de la parroquia resulta inseparable de la presencia de los salesianos en esta región. En un territorio extenso y de difícil acceso, distintos misioneros recorrieron caminos y comunidades para desarrollar su tarea pastoral.
Entre ellos se destacaron Domingo Milanesio, Marcelo P. Gardin, Florindo Zandonella, Mateo Gavo’o, Bartolomé Panaro y Pedro Martinengo.
Milanesio, conocido por los habitantes de la zona como “Patiru Domingo”, dejó una huella especialmente profunda por su trabajo evangelizador y su cercanía con las comunidades.
Panaro, quien se convirtió en el primer párroco de Chos Malal, también tuvo un papel destacado en los primeros años de la parroquia. La tarea de los religiosos no se limitó a la prédica: la construcción de capillas y el acompañamiento cotidiano contribuyeron a fortalecer los vínculos de solidaridad, trabajo y fraternidad entre los pobladores.
En ese proceso también participaron comunidades chilenas de la Colonia Malbarco, que tuvieron un papel importante en la formación de los primeros asentamientos de la zona.

Chos Malal, una parada del Camino de la Fe neuquino
La Parroquia María Auxiliadora integra el Camino de la Fe neuquino, un recorrido de aproximadamente 800 kilómetros que conecta diferentes comunidades y espacios religiosos de la provincia, desde Ailinco hasta Villa La Angostura.
La visita a Chos Malal permite combinar el recorrido espiritual con una propuesta turística que reúne historia, naturaleza y cultura.
Como primera capital de Neuquén, la ciudad conserva distintos espacios vinculados con su pasado fundacional. Entre ellos se encuentran el casco histórico, la antigua Casa de Gobierno, el Torreón y la Casa Dewey.
También se puede visitar el Museo Histórico Manuel José Olascoaga, que reúne objetos relacionados con los primeros años de la ciudad, fotografías, piezas arqueológicas y minerales.
Otro punto destacado es el Hito de la Mitad de la Ruta 40, que señala el centro de esta emblemática ruta nacional y se suma a los atractivos que ofrece la localidad.
Los paisajes del norte neuquino completan la experiencia. Los miradores de los cerros de la Virgen, de la Tortuga y de la Cruz ofrecen vistas panorámicas del valle y de los ríos que rodean Chos Malal.

A unos 55 kilómetros de la ciudad se encuentra el Área Natural Protegida Tromen, donde la laguna y el volcán Tromen conforman un escenario destacado para actividades como senderismo y montañismo.
La propuesta turística también incluye sabores regionales y enoturismo. En la Bodega Des de la Torre, los visitantes pueden recorrer los viñedos y participar de degustaciones, mientras que la gastronomía local tiene en el tradicional chivito uno de sus principales protagonistas, preparado al asador o como relleno de empanadas.
Desde Chos Malal también se puede acceder a otros atractivos del norte neuquino, entre ellos Los Bolillos, el volcán Domuyo y sus aguas termales, Huinganco y Las Ovejas.
Así, la Parroquia María Auxiliadora representa mucho más que un espacio religioso. Su historia reúne el esfuerzo de los primeros pobladores, la presencia salesiana y más de un siglo de vida comunitaria, mientras que su incorporación al Camino de la Fe suma una nueva razón para descubrir Chos Malal y el patrimonio histórico y natural del norte neuquino.
NoticiasD
10 Septiembre 2026