El vermut mendocino conquista mercados internacionales y consolida su crecimiento global
La producción de vermut en Mendoza crece de manera sostenida, suma inversiones, amplía exportaciones y gana protagonismo entre los consumidores

Durante décadas, Mendoza construyó su identidad productiva alrededor del vino. Sin embargo, en los últimos años una bebida elaborada a partir de esa misma materia prima comenzó a ganar protagonismo y a consolidarse como uno de los nuevos emblemas de la industria local: el vermut.
El sector atraviesa un período de fuerte expansión en Argentina y la provincia se posicionó como uno de los principales centros de producción del país. Bodegas tradicionales, destilerías artesanales y nuevos emprendimientos incorporan etiquetas cada temporada, impulsados por una demanda que no deja de crecer tanto en el mercado interno como en el exterior.
Este crecimiento responde, en gran parte, a un cambio en los hábitos de consumo. Mientras el vino enfrenta una retracción en las ventas internas, el vermut gana espacio entre consumidores jóvenes y adultos que buscan bebidas frescas, versátiles y asociadas al momento del aperitivo.
La expansión del vermut también refleja el proceso de diversificación que vive la industria mendocina. A la histórica producción vitivinícola se suman nuevas propuestas como la cerveza artesanal elaborada en Potrerillos, el gin y la grapa producidos en Luján de Cuyo, los whiskies desarrollados en Maipú, Guaymallén y Luján de Cuyo, además del aceite de oliva virgen extra, otro producto que representa la identidad de los distintos oasis productivos de la provincia.
Las bodegas mendocinas amplían inversiones y llevan el vermut a nuevos países
El crecimiento del mercado abrió una nueva oportunidad para parte de la producción vitivinícola que históricamente se destinaba exclusivamente a la elaboración de vinos.
Actualmente funcionan decenas de marcas de vermut en Argentina y una porción significativa se produce en Mendoza, aprovechando variedades como malbec, torrontés y uvas criollas que aportan identidad y características propias a cada etiqueta.
Al menos 20 bodegas elaboran actualmente su propio vermut, a las que se suman numerosos proyectos independientes y emprendimientos de autor. Entre los principales productores aparecen bodegas reconocidas como Crotta, Los Haroldos y Zuccardi, además de destilerías como Caesar, Tapaus, Williams, La Mala María e Iserá.
GmdzEl crecimiento de la actividad también impulsó nuevas inversiones productivas. Desde Destilería Tapaus señalaron que debieron ampliar la capacidad de su planta para responder al fuerte incremento de la demanda registrado durante los últimos años.
En paralelo, la destilería Iserá avanza en la apertura de una segunda planta con el objetivo de alcanzar una producción cercana al 1 millón de litros anuales, consolidando así el crecimiento del sector.
La expansión también llegó a los mercados internacionales. Actualmente el vermut elaborado en Mendoza se exporta a países como Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Costa Rica, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, España y Francia, ampliando la presencia de la producción provincial en distintos continentes.
La elaboración artesanal marca la identidad del vermut mendocino
Uno de los principales rasgos distintivos del vermut mendocino radica en sus procesos de elaboración artesanal.
Los productores especializados explican que, a diferencia de muchos procesos industriales, las elaboraciones artesanales maceran directamente las hierbas aromáticas y los botánicos sobre el vino base, lo que permite obtener perfiles aromáticos más complejos y una mayor identidad en cada producto.
En cambio, la producción industrial suele incorporar esencias, colorantes y caramelo para uniformar sabores, aromas y apariencia.
GmdzOtra característica que distingue a numerosos proyectos mendocinos consiste en reemplazar el azúcar refinada por mosto concentrado, conservando además el color natural que aporta el vino durante todo el proceso de elaboración.
Con una graduación alcohólica que generalmente oscila entre 16° y 18°, el vermut mantiene su tradicional vínculo con el aperitivo. Habitualmente se sirve con hielo y puede acompañarse con soda, agua tónica o gaseosa de pomelo. También muchos consumidores eligen disfrutarlo solo después de las comidas como bebida digestiva.
Gracias a la combinación entre innovación, tradición vitivinícola y apertura hacia nuevos mercados, el vermut mendocino continúa consolidándose como uno de los productos con mayor proyección dentro de la industria de bebidas de Argentina y fortalece el posicionamiento de Mendoza como un polo de producción de calidad reconocido tanto en el país como en el exterior.
NoticiasD
30 Julio 2026