Domuyo, el destino de Neuquén que combina glaciares, aguas termales y especies únicas

El Área Natural Protegida Domuyo conserva la mayor elevación de la Patagonia, glaciares, géiseres, lagunas y una biodiversidad singular en el norte neuquino

Domuyo, el destino de Neuquén que combina glaciares, aguas termales y especies únicas

En el norte de Neuquén existe un territorio donde los glaciares conviven con aguas termales, lagunas, géiseres y especies que no se encuentran en otros lugares. Se trata del Área Natural Protegida Domuyo, un espacio que reúne algunos de los paisajes naturales más singulares de la Patagonia y que también conserva una importante historia vinculada con las comunidades que habitan la región.

El área se extiende entre los departamentos Chos Malal y Minas y tiene como principal referencia al cerro Domuyo, que con 4.709 metros sobre el nivel del mar representa la mayor elevación de la Patagonia. El acceso puede realizarse desde Varvarco, por la ruta provincial 43, o desde Tricao Malal, por la ruta provincial 68.

Creada en 1989, el área protegida busca conservar ambientes representativos de las estepas patagónica y altoandina, además de especies de flora y fauna, sitios arqueológicos y elementos del patrimonio cultural.

El paisaje combina grandes formaciones montañosas, cursos de agua, glaciares, ambientes de altura y numerosas manifestaciones termales que convierten a Domuyo en uno de los destinos más particulares para quienes buscan experiencias vinculadas con la naturaleza.


Glaciares, géiseres y aguas termales: los grandes atractivos de Domuyo

El cerro Domuyo concentra extensos glaciares que alimentan distintos arroyos. Los cursos de agua que nacen en sus alturas avanzan por profundas quebradas y cañadones hasta formar parte de las cuencas de los ríos Neuquén y Colorado.

El agua también protagoniza uno de los fenómenos naturales más llamativos del área. En distintos sectores aparecen géiseres, fumarolas, vertientes y arroyos de aguas calientes, entre ellos El Humazo, Las Olletas, Los Tachos, Aguas Calientes, La Bramadora y Rincón de las Papas.

A estos paisajes se suma una particular comunidad de algas verdeazules termófilas que logra desarrollarse en aguas con temperaturas elevadas. Estas pequeñas algas forman la base de una comunidad de invertebrados que incluye moluscos, insectos y arácnidos.

Entre las especies más llamativas aparece la denominada mosca del Domuyo, adaptada a las condiciones extremas de las aguas calientes y capaz de sumergirse para alimentarse. También se encuentra Hyalella domuyo, un pequeño crustáceo endémico descubierto en este ambiente.

La biodiversidad del área no se limita a los ambientes termales. En las zonas bajas predominan los pastizales de coirón y arbustos como el neneo, la chilladora y la tara. A mayor altura, las condiciones de frío, viento, nieve y sequedad generan ambientes de semidesierto donde sobreviven especies especialmente adaptadas.


Una biodiversidad que convierte al Domuyo en un territorio único

Los distintos ambientes de montaña permiten encontrar una importante variedad de especies. En los cajones de la Cordillera del Viento aparecen formaciones de ñires, conocidos en la zona como roblecillos, junto con radales, chacayes, maitenes y colimamil.

El colimamil tiene una particular importancia porque se trata de un arbusto de porte arbóreo endémico de Argentina. La población que crece en Domuyo, junto con la que se encuentra en El Tromen, marca el límite sur de su distribución.

Las lagunas La Totora y Los Cheuques también forman parte de los ambientes destacados. Sus juncales ofrecen refugio y lugares de nidificación para distintas aves acuáticas, entre ellas el junquero, una especie con una distribución muy restringida en la Patagonia.

En los arroyos Atreuco y Covunco, caracterizados por sus aguas correntosas, habita el pato de los torrentes. Esta especie se encuentra categorizada como “en peligro de extinción” en la provincia del Neuquén.

El territorio también alberga pumas, zorros colorados, chinchillones, águilas moras y numerosas aves altoandinas. El cóndor encuentra allí espacios para nidificar, mientras que entre los reptiles se destaca la lagartija del Domuyo, una especie endémica exclusiva de este ambiente.


Trashumancia, historia y leyendas alrededor del cerro Domuyo

El valor de Domuyo no se limita a su patrimonio natural. El área forma parte de un territorio utilizado históricamente por pobladores que mantienen la tradición de la trashumancia.

Entre noviembre y abril, los crianceros trasladan sus animales hacia los campos de veranada ubicados en las zonas altas. Esta práctica forma parte de la identidad cultural del norte neuquino y mantiene una relación directa entre las comunidades y los ambientes cordilleranos.

El área también conserva antiguos corrales de piedra, molinos harineros y la Capilla de Ailinco. Cada 11 de febrero, durante la celebración del día de la Virgen de Lourdes, pobladores y crianceros de localidades cercanas participan de una tradicional celebración. Desde Tricao Malal, una procesión a caballo atraviesa la Cordillera del Viento hasta llegar a la capilla.

La historia científica del lugar también tiene como protagonista a Gregorio Álvarez, considerado el primer médico y científico nativo de la Patagonia. El investigador exploró el Domuyo, estudió sus vertientes termales y documentó las propiedades de sus algas y barros.

Álvarez también recopiló relatos y leyendas vinculados con el cerro. Entre las historias transmitidas por los crianceros aparece la de una joven encantada que se peina en la cumbre con un peine de oro, además de la leyenda de un tronco de oro oculto entre los hielos y la presencia de guardianes mitológicos.


Qué actividades se pueden realizar en el Área Natural Protegida Domuyo

El territorio ofrece distintas alternativas para quienes buscan conocer paisajes de montaña y practicar turismo de naturaleza. Entre los principales atractivos aparecen Aguas Calientes, Los Tachos, Las Olletas, el cerro Domuyo, los arroyos Atreuco y Covunco y las lagunas La Totora y Los Cheuques.

En los sectores habilitados se pueden realizar senderismo, trekking, baños termales, observación de flora y fauna y recorridos vehiculares por caminos habilitados.

La oficina de guardaparques se encuentra sobre la ruta provincial 43. Desde ese punto, el personal desarrolla tareas de control, monitoreo de especies de valor especial, conservación y asistencia a los visitantes.

El trabajo de los guardaparques resulta fundamental para ordenar las actividades turísticas y proteger los ambientes más sensibles. También permite brindar información a quienes recorren el área y promover una visita responsable.


Con sus glaciares, aguas termales, especies endémicas, lagunas, ambientes de alta montaña y tradiciones vinculadas con la trashumancia, Domuyo concentra una combinación excepcional de naturaleza y cultura en el norte neuquino. La conservación de este territorio permite proteger un patrimonio único y, al mismo tiempo, ofrecer a los visitantes la posibilidad de conocer uno de los paisajes más extraordinarios de la Patagonia.

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NoticiasD

11 Septiembre 2026