Miami impulsa un nuevo campo de amarres en Virginia Key y crece la disputa por el Marine Stadium

El proyecto permitirá hasta 75 embarcaciones, pero remeros y ambientalistas cuestionan su impacto en el Marine Stadium.

Miami impulsa un nuevo campo de amarres en Virginia Key y crece la disputa por el Marine Stadium

La ciudad de Miami avanza con los trámites para instalar un campo de amarres para embarcaciones en la dársena del Miami Marine Stadium, en Virginia Key, una iniciativa que generó un nuevo conflicto entre navegantes, deportistas y organizaciones ambientalistas.

El proyecto busca ordenar el uso náutico de la zona mediante un sistema de amarres regulado con capacidad para hasta 75 embarcaciones. Sin embargo, quienes utilizan habitualmente el espejo de agua para practicar remo y otras actividades deportivas cuestionan el impacto que podría tener la iniciativa.

De acuerdo con la documentación del proyecto, la intervención contempla una cuenca de aproximadamente 18 hectáreas y la instalación de 195 anclajes de hormigón. El diseño y la gestión de permisos demandarían unos US$450.000, mientras que la construcción tendría un costo estimado de US$2 millones.

Los remeros cuestionan el proyecto

Uno de los principales focos de resistencia está entre los grupos de remo y botes dragón, que utilizan la dársena desde hace décadas, especialmente durante las primeras horas de la mañana y al atardecer.

Los deportistas sostienen que un aumento de la cantidad de embarcaciones podría dificultar sus entrenamientos y alterar las condiciones actuales del lugar. También reclaman que el municipio habilite nuevas instancias de consulta antes de continuar con el proyecto.

Las críticas se intensificaron porque representantes de estos grupos aseguran que durante los últimos años no recibieron información suficiente sobre el avance de la iniciativa.

La ciudad, en cambio, sostiene que el diseño contempla espacios destinados al remo y que los amarres estarán ubicados principalmente en el perímetro exterior de la dársena, de manera que se mantengan corredores para la práctica deportiva.

Preocupación por el impacto ambiental

Las organizaciones ambientalistas también expresaron reparos por la posible afectación del lecho marino y las praderas de pastos marinos presentes en la zona.

Friends of Biscayne Bay cuestionó la instalación de los anclajes de hormigón y reclamó que se realice una nueva evaluación ambiental, debido a que el proyecto actual podría desarrollarse en un área considerada sensible desde el punto de vista ecológico.

La discusión se produce mientras Virginia Key atraviesa distintos proyectos de transformación y recuperación de espacios. Recientemente, los votantes de Miami aprobaron la designación de un operador para gestionar eventos en el Marine Stadium y contemplaron una inversión de hasta US$10 millones para su restauración.

Por qué Miami quiere regular los amarres

La iniciativa tiene como antecedente los problemas que durante años afectaron a la dársena, entre ellos embarcaciones fondeadas de manera irregular, motos acuáticas circulando a alta velocidad y barcos abandonados.

A partir de esos inconvenientes, el municipio comenzó a evaluar un sistema que permitiera controlar los amarres y mejorar las condiciones de seguridad para quienes utilizan el espacio.

En 2021, la Comisión de la Ciudad de Miami había ordenado avanzar con una alternativa que contemplara hasta 75 embarcaciones. Los grupos de remeros habían planteado entonces una opción más limitada, con unas 50 boyas.

El proyecto actual también incluye un muelle flotante para embarcaciones pequeñas, una oficina para el capitán del puerto y un sistema para retirar aguas residuales de los barcos.

El proyecto todavía necesita autorización ambiental

Aunque Miami continúa con la tramitación, la iniciativa todavía debe obtener la aprobación del Departamento de Protección Ambiental de Florida.

Desde el municipio explicaron que los 195 anclajes previstos no significan que vaya a haber la misma cantidad de boyas o embarcaciones. Según la administración, parte de esas estructuras permitiría modificar la ubicación de los amarres cuando sea necesario realizar tareas de mantenimiento o durante determinados eventos.

La disputa, por lo tanto, gira principalmente en torno a cuántas embarcaciones podrán permanecer efectivamente en la dársena y cómo convivirán con los deportistas y el ecosistema.

Mientras los remeros reclaman preservar el espacio para sus actividades y los ambientalistas advierten sobre posibles daños ecológicos, los defensores de la iniciativa consideran que un sistema regulado permitiría mejorar la seguridad náutica y ordenar una zona que durante años estuvo afectada por fondeos ilegales.

NoticiasD

2 Septiembre 2026