Desiertos mediáticos: Tierra del Fuego tiene más portales, pero menos noticias propias

Un informe de FOPEA advierte sobre la escasa producción local, la dependencia de la pauta oficial y la cercanía con el poder político

Desiertos mediáticos: Tierra del Fuego tiene más portales, pero menos noticias propias

En plena expansión de los medios digitales, tener más portales de noticias no necesariamente significa contar con una mayor diversidad informativa. En Tierra del Fuego, el crecimiento de las plataformas periodísticas durante la última década convive con una marcada escasez de contenidos propios y de cobertura sobre los problemas cotidianos de las comunidades.

La situación forma parte del diagnóstico realizado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) a través de su investigación sobre los desiertos informativos en la Argentina y la creación de un detallado mapeo nacional. El relevamiento analiza las condiciones en las que trabajan los medios y periodistas en distintas regiones del país y establece categorías que permiten identificar bosques, semibosques, semidesiertos y desiertos informativos, según la disponibilidad y fortaleza del ecosistema periodístico.

En el caso fueguino, el informe elaborado por Gabriela Bersier presenta un escenario particular: la provincia cuenta con diarios, radios, canales de televisión y una creciente cantidad de portales digitales, pero esa multiplicación de espacios no siempre se traduce en una mayor producción periodística propia. La reproducción de gacetillas oficiales ocupa buena parte de las publicaciones y limita la posibilidad de acceder a información local original, diversa y crítica.

Qué es un desierto mediático

Un desierto mediático o informativo es aquel territorio en el cual no existen medios de comunicación locales o donde las empresas periodísticas existentes sufren de tal debilidad que no logran consolidar audiencias sustentables. La investigación de FOPEA establece un paralelo con la naturaleza: mientras que los "bosques informativos" representan condiciones óptimas para el periodismo profesional activo —aportando diversidad, oxígeno, luces y sombras—, los desiertos configuran un entorno "monocromático, árido, seco y proclive a los espejismos".

Al conceptualizar esta problemática estructural, el especialista en medios digitales Gonzalo Antelo definíó: “Los desiertos informativos son territorios en donde ya no hay medios de comunicación o los medios son tan débiles que no construyen audiencia”. Durante su disertación sobre el tema, Antelo dimensionó el alcance regional de esta crisis al advertir que “el 65% de toda América Latina vive en un desierto informativo, sin noticias locales”.

Esta fragilidad responde en gran medida a una profunda transformación en el modelo de negocios de los medios. Según explicó Antelo, el vuelco de la inversión publicitaria hacia el entorno digital supera el 50%, con la particularidad de que apenas dos grandes corporaciones globales concentran el 80% de ese mercado. Esta asfixia financiera imposibilita el sostenimiento de estructuras periodísticas locales, desmantelando progresivamente las redacciones del interior.

¿Qué pasa cuando no hay medios cerca?

Cuando una comunidad carece de medios locales o su ecosistema periodístico está en riesgo de desaparición, los ciudadanos quedan desinformados respecto de los acontecimientos de su entorno inmediato. Esta falta de arraigo territorial interrumpe la circulación de noticias de proximidad, genera graves brechas de conocimiento y dificulta el ejercicio de una ciudadanía activa y participativa.

Sobre este impacto en la vida cotidiana, Gonzalo Antelo sostuvo: “El problema de que no haya medios locales es que la gente está desinformada de lo que sucede en su metro cuadrado, en su territorio”. El especialista remarcó que las audiencias terminan consumiendo los contenidos producidos en los denominados “bosques mediáticos”, lo que invisibiliza los problemas concretos de los municipios del interior, amplifica el centralismo comunicacional y distorsiona la percepción ciudadana sobre la propia realidad local.

Este predominio de contenidos generados en las grandes capitales impone un modelo de comunicación centralista que homogeniza el debate público. Al priorizarse enfoques u agendas ajenas a las economías y dinámicas regionales, las comunidades periféricas quedan invisibilizadas, produciendo una construcción fragmentada e incompleta del panorama nacional.

Cuál es el riesgo de los desiertos informativos

El principal peligro de la expansión de las zonas sin medios radica en el debilitamiento de la democracia y la limitación de la libertad de expresión. Sin la presencia de un periodismo territorial activo, se vuelve alarmantemente difícil fiscalizar a los gobiernos locales, denunciar eventuales abusos de poder o dar voz a las demandas sociales más urgentes. En este contexto, la conversación pública se empobrece y la ciudadanía pierde herramientas clave de control institucional.

A este complejo panorama se suma el avance irrestricto de las tecnologías digitales y la automatización. Al evaluar esta coyuntura, Gonzalo Antelo fue categórico: “La IA vino a empeorar la situación”. Según analizó el consultor, los grandes medios perdieron entre un 30% y un 40% de audiencia en solo seis meses debido a que los usuarios consultan directo a los algoritmos, concluyendo que “hoy el editor de los medios del pasado son las inteligencias artificiales, son las que dicen qué es lo importante y qué es lo que no de nuestra realidad”.

Asimismo, el alejamiento del periodista como un vecino cercano ha deteriorado la credibilidad del oficio. Al perderse el contacto directo con la comunidad, la población migra hacia redes sociales dominadas por algoritmos que actúan como "cajas de resonancia". Este fenómeno reduce la tolerancia a posturas diversas, erosiona la confianza en la información contrastada y debilita aún más el tejido democrático local.

¿Tierra del Fuego es un bosque o un desierto informativo?

El caso de Tierra del Fuego presenta un ecosistema mediático que, a primera vista, parece alejarse de la idea clásica de un desierto informativo. La provincia dispone de diarios, radios, canales de televisión y una creciente cantidad de portales digitales que cubren de manera continua las agendas de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin.

Sin embargo, el informe de FOPEA muestra que la cantidad de medios no alcanza para garantizar una cobertura periodística sólida. El principal problema aparece en la producción propia, original y local, particularmente en los portales de noticias. La reproducción de gacetillas oficiales ocupa un lugar significativo y reduce el espacio disponible para investigaciones, informes y coberturas que permitan conocer la realidad más próxima.

La situación también está atravesada por el modelo de financiamiento. FOPEA vincula la proliferación de los portales durante la última década con la publicidad institucional de los organismos legislativos y ejecutivos de las tres ciudades. La falta de información oficial sobre la distribución de la pauta dificulta, además, determinar con precisión el grado de dependencia económica de cada medio.

El informe describe un ecosistema con cinco diarios de circulación provincial, todos con sus respectivas versiones digitales. El sistema radial presenta una estructura todavía más amplia, con emisoras que desarrollan producciones locales y propias, espacios independientes, dos radios de Radio Nacional y una emisora perteneciente a la Universidad Nacional de Tierra del Fuego. A esto se suman cuatro canales de televisión, dos estatales y dos privados.

La diversidad de soportes, no obstante, convive con problemas relacionados con la independencia editorial. En Ushuaia, FOPEA detectó una relación estrecha entre empresarios de medios y funcionarios públicos. Según el relevamiento, esta cercanía puede impedir o desalentar investigaciones que involucren o incomoden al poder.

El fenómeno se profundiza con la incorporación de periodistas a equipos de comunicación de dirigentes políticos. Para el informe, la presencia creciente de profesionales del periodismo como asesores de prensa constituye un factor que puede influir sobre el clima de libertad de expresión en la provincia.


Otro de los puntos señalados por FOPEA es la escasa incorporación de perspectiva de género en los medios fueguinos. El relevamiento plantea que el periodismo provincial necesita fortalecer su capacitación en derechos humanos, aunque reconoce que comienzan a aparecer transformaciones en algunas prácticas.

Así, Tierra del Fuego presenta una situación compleja: hay más portales y múltiples formatos periodísticos, pero eso no necesariamente significa que exista más información local de calidad. El crecimiento de los medios digitales convive con una producción propia insuficiente, una fuerte presencia de contenidos oficiales y vínculos estrechos entre parte del sector mediático y el poder político.

El desafío, entonces, no consiste únicamente en crear nuevos medios. También implica fortalecer las redacciones existentes, garantizar condiciones de sustentabilidad económica, transparentar la distribución de la pauta oficial y promover un periodismo capaz de investigar, contrastar fuentes y representar la diversidad de las comunidades.

En este sentido, el caso fueguino demuestra que un ecosistema informativo puede tener numerosos actores y, al mismo tiempo, presentar zonas de escasez periodística. La verdadera fortaleza de un bosque mediático no se mide solamente por la cantidad de árboles, sino por la diversidad, la autonomía y la capacidad de cada medio para producir información propia sobre la realidad que lo rodea.

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NoticiasD

10 Septiembre 2026