"La cervecita": nació en Santiago del Estero, tiene 106 años y contó cuál es su secreto
La mujer, nacida en una localidad rural de la provincia, formó una familia de tres hijos, 11 nietos y 10 bisnietos.

Cornelia de Jesús García de Villalba, conocida como la “abuela Cuñi”, cumplió 106 años y fue reconocida como la persona más longeva del partido de Hurlingham. Sin embargo, quienes la conocen aseguran que su edad no define su manera de vivir: conserva el humor, disfruta de las reuniones familiares y mantiene intactas sus ganas de conversar.
Su historia comenzó lejos del conurbano bonaerense. Nació en Llajta Mauca, una pequeña localidad rural de Santiago del Estero vinculada a una antigua estación ferroviaria. A los 22 años decidió viajar sola a Buenos Aires en busca de trabajo. Allí comenzó una vida marcada por distintos oficios y por una habilidad que rápidamente se hizo conocida entre sus vecinos.
De Santiago del Estero a Buenos Aires
Durante sus primeros años en la provincia trabajó como cocinera y empleada doméstica. También se dedicó a la costura y desarrolló trabajos de tejido y bordado que fueron ganando reconocimiento en el barrio.
Con el paso de las décadas, su vida se amplió alrededor de su familia. Tuvo tres hijos, 11 nietos y 10 bisnietos. Ese vínculo con las nuevas generaciones se convirtió en uno de los grandes orgullos de Cuñi.

“Soy rica con todos los nietos”, suele decir. Dos de ellos, incluso, decidieron llevar tatuada la palabra “abuela” como una forma de homenajearla.
Cuando le preguntan por el momento más feliz de sus 106 años, tampoco busca una respuesta puntual. “Todos, me pasó cada cosa linda”, afirma, como si la respuesta estuviera en la suma de experiencias y no en un único recuerdo.
Una vida atravesada por la música y los encuentros
Las reuniones familiares ocuparon un lugar central en su casa. Cumpleaños, Navidad y otras celebraciones tenían a Cuñi como una de las principales anfitrionas: preparaba sus famosas empanadas y elegía la música para que la reunión terminara con todos bailando.
Su pasión por la música también protagonizó una anécdota que la familia todavía recuerda. Cuando tenía 99 años asistió a un recital de Los Palmeras en el Luna Park y terminó bailando por los pasillos hasta avanzar desde la fila quince hasta el pie del escenario.
El tango es otro de sus géneros preferidos y, incluso con el paso de los años, mantiene la costumbre de intentar convencer a los demás para que se levanten a bailar durante los cumpleaños.
A los 100 años vivió una celebración muy particular. La pandemia impedía los festejos tradicionales y su familia tuvo que saludarla desde las rejas de su casa. Cuñi llegó a pensar que nadie se acercaría por su cumpleaños, pero familiares, amigos y vecinos aparecieron con comida, música y un pasacalles.

¿Cuál es el secreto de sus 106 años?
La pregunta que más recibe tiene que ver con su longevidad. Su respuesta, lejos de ser solemne, llega con una cuota de humor.
“La cervecita”, contesta cuando le preguntan cuál es su secreto para haber llegado a los 106.
Durante gran parte de su vida mantuvo una rutina activa y tuvo, en general, buena salud. Incluso protagonizó un episodio que sorprendió a su entorno: fue atropellada mientras se dirigía a cobrar su jubilación. Tras la caída, se levantó y continuó con su camino.
Pero para su familia, su vitalidad también está vinculada a una característica que la acompañó durante décadas: sus ganas de recibir gente. Su casa fue durante años un lugar habitual de encuentro y Cuñi se ocupaba de que nunca faltaran comida, música y conversación.
Una vecina muy querida
Su vínculo con el barrio también se construyó a través de pequeños gestos. En una oportunidad, se ocupó durante años de acompañar a una vecina que no tenía familiares: compraba sus medicamentos, estaba pendiente de sus turnos médicos y se mantenía cerca de ella.
Hoy, cuando sale a caminar por las calles que conoce desde hace décadas, suele recibir saludos de comerciantes y vecinos. Algunos también le hacen regalos y se acercan para escuchar nuevamente alguna de sus historias.
Cuñi mantiene, además, intereses muy concretos. Le gusta leer, mirar las noticias, comprar revistas de espectáculos y seguir los acontecimientos de la televisión. Es hincha de Boca Juniors y disfruta especialmente del boxeo, que todavía mira y comenta con entusiasmo.

Los recuerdos de una infancia que quedó muy lejos
Aunque la tecnología actual le resulta difícil de comprender —los celulares y la inteligencia artificial siguen siendo un misterio para ella—, conserva numerosos recuerdos de su infancia.
Puede hablar durante horas sobre sus primeros años en Santiago del Estero, sus padres y el ferrocarril en el que ellos trabajaban. También recuerda los productos que llegaban desde distintos lugares del mundo y escenas cotidianas de una época muy diferente de la actual.
En cambio, algunos acontecimientos más recientes pueden resultarle menos fáciles de recordar. Su memoria parece llevarla con especial nitidez hacia aquellos años de su infancia y juventud.
Una familia que creció con ella
Cuñi estuvo casada en dos oportunidades y enviudó en 1994. Después decidió no volver a formar pareja y concentró buena parte de su vida en sus hijos, nietos y bisnietos.
Ahora son ellos quienes procuran acompañarla y devolverle parte del afecto que recibieron. Las visitas, los mates, las conversaciones y las salidas forman parte de su rutina.
Cuando habla sobre aquello que quisiera transmitirles, no menciona fórmulas extraordinarias. Su enseñanza se relaciona con dos ideas que atravesaron su propia historia: el sacrificio y la importancia de permanecer unidos.
A los 106 años, su agenda todavía incluye cumpleaños y reuniones que no quiere perderse. Para sus familiares y vecinos, la longevidad es apenas una parte de su historia: lo que permanece es la mujer que convirtió durante décadas su casa en un lugar de encuentro y que todavía encuentra motivos para celebrar.
Fuente: TN
NoticiasD
2 Octubre 2026