Desiertos mediáticos: Chubut tiene 22 municipios con escasez de medios y periodistas

Un informe de FOPEA detectó localidades sin periodismo propio, medios que cerraron y una fuerte concentración informativa en las principales ciudades

Desiertos mediáticos: Chubut tiene 22 municipios con escasez de medios y periodistas

La información local no llega de la misma manera a todos los habitantes de Chubut. La enorme extensión territorial de la provincia, su baja densidad poblacional y la concentración de habitantes en unas pocas ciudades generan fuertes diferencias en el acceso a medios y periodistas. Un relevamiento realizado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) identificó escasez de medios de comunicación y profesionales del periodismo en 22 de los 27 municipios incluidos en la investigación.

Frente a esta realidad, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) llevó a cabo un exhaustivo mapeo nacional para diagnosticar el estado del ejercicio periodístico profesional en cada rincón del país. La investigación clasificó a los territorios en cuatro categorías o "ecosistemas informativos": bosques, semibosques, semidesiertos y desiertos de noticias, elaborando una radiografía indispensable sobre el acceso a la información.

Cerca del 80% de la población provincial se concentra en Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Esquel y Rawson. En esas cinco ciudades se encontraron 37 medios que participaron de la investigación, mientras que en las restantes 22 municipalidades la oferta informativa resulta mucho más limitada.

Qué es un desierto mediático

Un desierto mediático o informativo es aquel territorio en el cual no existen medios de comunicación locales o donde las empresas periodísticas existentes sufren de tal debilidad que no logran consolidar audiencias sustentables. La investigación de FOPEA establece un paralelo con la naturaleza: mientras que los "bosques informativos" representan condiciones óptimas para el periodismo profesional activo —aportando diversidad, oxígeno, luces y sombras—, los desiertos configuran un entorno "monocromático, árido, seco y proclive a los espejismos".

Al conceptualizar esta problemática estructural, el especialista en medios digitales Gonzalo Antelo definíó: “Los desiertos informativos son territorios en donde ya no hay medios de comunicación o los medios son tan débiles que no construyen audiencia”. Durante su disertación sobre el tema, Antelo dimensionó el alcance regional de esta crisis al advertir que “el 65% de toda América Latina vive en un desierto informativo, sin noticias locales”.

Esta fragilidad responde en gran medida a una profunda transformación en el modelo de negocios de los medios. Según explicó Antelo, el vuelco de la inversión publicitaria hacia el entorno digital supera el 50%, con la particularidad de que apenas dos grandes corporaciones globales concentran el 80% de ese mercado. Esta asfixia financiera imposibilita el sostenimiento de estructuras periodísticas locales, desmantelando progresivamente las redacciones del interior.

¿Qué pasa cuando no hay medios cerca?

Cuando una comunidad carece de medios locales o su ecosistema periodístico está en riesgo de desaparición, los ciudadanos quedan desinformados respecto de los acontecimientos de su entorno inmediato. Esta falta de arraigo territorial interrumpe la circulación de noticias de proximidad, genera graves brechas de conocimiento y dificulta el ejercicio de una ciudadanía activa y participativa.

Sobre este impacto en la vida cotidiana, Gonzalo Antelo sostuvo: “El problema de que no haya medios locales es que la gente está desinformada de lo que sucede en su metro cuadrado, en su territorio”. El especialista remarcó que las audiencias terminan consumiendo los contenidos producidos en los denominados “bosques mediáticos”, lo que invisibiliza los problemas concretos de los municipios del interior, amplifica el centralismo comunicacional y distorsiona la percepción ciudadana sobre la propia realidad local.

Este predominio de contenidos generados en las grandes capitales impone un modelo de comunicación centralista que homogeniza el debate público. Al priorizarse enfoques u agendas ajenas a las economías y dinámicas regionales, las comunidades periféricas quedan invisibilizadas, produciendo una construcción fragmentada e incompleta del panorama nacional.

Cuál es el riesgo de los desiertos informativos

El principal peligro de la expansión de las zonas sin medios radica en el debilitamiento de la democracia y la limitación de la libertad de expresión. Sin la presencia de un periodismo territorial activo, se vuelve alarmantemente difícil fiscalizar a los gobiernos locales, denunciar eventuales abusos de poder o dar voz a las demandas sociales más urgentes. En este contexto, la conversación pública se empobrece y la ciudadanía pierde herramientas clave de control institucional.

A este complejo panorama se suma el avance irrestricto de las tecnologías digitales y la automatización. Al evaluar esta coyuntura, Gonzalo Antelo fue categórico: “La IA vino a empeorar la situación”. Según analizó el consultor, los grandes medios perdieron entre un 30% y un 40% de audiencia en solo seis meses debido a que los usuarios consultan directo a los algoritmos, concluyendo que “hoy el editor de los medios del pasado son las inteligencias artificiales, son las que dicen qué es lo importante y qué es lo que no de nuestra realidad”.

Asimismo, el alejamiento del periodista como un vecino cercano ha deteriorado la credibilidad del oficio. Al perderse el contacto directo con la comunidad, la población migra hacia redes sociales dominadas por algoritmos que actúan como "cajas de resonancia". Este fenómeno reduce la tolerancia a posturas diversas, erosiona la confianza en la información contrastada y debilita aún más el tejido democrático local.

Chubut y un territorio donde la información también está concentrada

El relevamiento de FOPEA muestra que el acceso a la información en Chubut está estrechamente relacionado con la distribución de su población. Las cinco ciudades más grandes concentran buena parte de los medios relevados, mientras que en otras 22 municipalidades la presencia periodística resulta escasa o inexistente.

Esta diferencia deja a numerosas comunidades dependiendo de radios municipales, repetidoras o contenidos producidos fuera de sus localidades. Aunque esas herramientas permiten mantener determinados canales de comunicación, no reemplazan la existencia de un periodismo local capaz de contar qué ocurre en cada territorio.


El desafío, según surge del informe, pasa por ampliar la investigación hacia las poblaciones más pequeñas y dispersas. Allí se combinan grandes distancias, dificultades de conectividad, limitaciones tecnológicas y menor disponibilidad de profesionales, factores que pueden profundizar los desiertos informativos.

El caso de Chubut muestra así que la desigualdad en el acceso a las noticias no depende únicamente de cuántos medios existen en una provincia. También importa dónde están ubicados, qué tipo de información producen y qué posibilidades tienen las comunidades más alejadas de contar con periodistas propios.

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NoticiasD

10 Septiembre 2026