Día del Trabajador del Chacinado: Cagnoli y el mejor salame del país, hecho en equipo

Cagnoli ganó el premio al mejor salame en Caminos y Sabores. Detrás, un proceso artesanal y colectivo: "Esto fue un gran trabajo en equipo", afirmaron desde la elaboración.

Día del Trabajador del Chacinado: Cagnoli y el mejor salame del país, hecho en equipo

Con casi un siglo de trayectoria, Cagnoli se consolidó como referente de la chacinería de Tandil y de los fiambres de alta calidad en el país.

El reciente premio al mejor salame en Caminos y Sabores coronó un proceso que la propia empresa define como colectivo, artesanal y sostenido en el tiempo.

En el Día del Trabajador del Chacinado, sus protagonistas compartieron el detrás de escena de un logro que, aseguran, pertenece a todo el equipo.

El detrás de escena del premio

El galardón fue el resultado de un objetivo compartido por distintas áreas de la planta. “Esto fue un gran trabajo en equipo”, resumió Florencia Barba, del sector de elaboración, quien acompañó de cerca cada instancia hasta la evaluación final del jurado.

La premisa, reiteran, fue cuidar cada fase sin perder de vista la receta tradicional del Salame DOT, con Denominación de Origen de Tandil. “Desde las personas que seleccionan la materia prima, quienes preparan las especias, los que se encargan del picado, el embutido, el atado a mano, el colgado, secado, la maduración y etiquetado, entre tantos otros. Cada persona cumple una función clave para que el producto llegue con la calidad que queremos respetando la receta tradicional del Salame DOT con Denominación de Origen de Tandil”.

La planificación incluyó pruebas previas y decisiones coordinadas entre sectores. “Sabíamos que iba a ser evaluado por expertos y tuvo un seguimiento especial, aunque siempre en Cagnoli trabajamos de esa manera con el mismo criterio: cuidar cada etapa y con la mirada atenta de nuestros artesanos para obtener el mejor producto”, agregó Barba.

En la etapa de secado, el control fino fue determinante. Fernando Diz explicó que, al tratarse de un producto “vivo”, variables como temperatura y humedad pueden incidir en el resultado final. “Junto al equipo de calidad, fuimos haciendo un seguimiento diario junto a las personas que forman parte de cada etapa.

En ese sentido, es importante que cada eslabón conozca lo que hizo el anterior y pueda transmitir esa información al siguiente. Si no, la cadena se corta en algún lado. Ese es el verdadero trabajo en equipo”. Desde el área de Calidad, Florencia Veiga describió un monitoreo constante para verificar estándares durante elaboración y maduración. “Estábamos muy seguros del producto”, recordó. “Sabíamos el trabajo que había detrás y que tenía las condiciones para competir. Finalmente, cuando llegó el premio fue un reconocimiento para todos”.

Orgullo tandilense y cultura del detalle

Tras la selección de las piezas para el concurso, la logística hacia Buenos Aires exigió la misma prolijidad. Esa tarea recayó en Lucio Rancez, embajador de marca. “Fue una gran responsabilidad”, dijo.

“Tuve que coordinar con muchas áreas y actuar como nexo entre la organización del concurso y todo el equipo de Cagnoli. Cuando entendés todo el trabajo que hay detrás de ese producto, tomás dimensión real de lo que representa”, destacó.

La noticia del premio se vivió como confirmación de un camino. Alejandro Fadón, jefe de producción, señaló: “ganar el premio a mejor salame nos llena de orgullo y confirma que estamos en el camino correcto. El respeto por la tradición, las materias primas, los procesos y el cuidado al detalle en la elaboración permiten no solo lograr este premio, sino elaborar salames y chacinados de máxima calidad todos los días”.

La cuarta generación familiar también puso el foco en los valores que sostienen la empresa. Juan Pedro Cagnoli afirmó: “Para la familia Cagnoli es un orgullo que el mejor salame del país salga de nuestras cantinas. Representa la manera de hacer las cosas que en Cagnoli se fue transmitiendo a lo largo de los años. Detrás de este premio hay una receta con historia y los valores de nuestra familia: apostar por la calidad, ser detallistas en cada etapa del proceso, elegir cuidadosamente las materias primas y respetar los tiempos. Es una filosofía que atraviesa a la empresa y que hoy vemos reflejada en este reconocimiento. Es un impulso para seguir defendiendo aquello en lo que siempre creímos: que la calidad se construye todos los días, con buenas materias primas y, fundamentalmente, buenas personas”. En este Día del Trabajador del Chacinado, la compañía celebró el oficio y el compromiso de su gente. Y, junto al Consejo de la Denominación de Origen del Salame de Tandil y el Clúster Porcino, aseguró que trabaja para recuperar el récord del salame más largo del mundo en el próximo Chacinar.

Tandil

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30 Agosto 2026