Historias y milagros de la Virgen de Luján
De Brasil a Pilar. De ah\u00ed, a Luj\u00e1n, pero con misteriosos retornos al \lugar del milagro\"."

La Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján es una de las construcciones más imponentes de la Argentina. De las pocas de la escuela arquitectónica neogótica en el país, tiene a resguardo a la estatuilla de La Virgen de Luján. Pero la estatuilla no siempre vivió allí y detrás se guardan historias que los fieles consideran milagrosas y que son la piedra angular de las miles de personas que todos los años van en romería a rendirle culto.
En el año 1630, oriundas de Brasil, llegaron al puerto de Buenos Aires dos estatuillas que representaban a la Inmaculada Concepción de la Virgen María. El destino era la actual Santiago del Estero, donde un estanciero las esperaba para erigir una capilla en su honor. Cada estatuilla, de casi 40 centímetros, fue colocada en un cofre y montadas a una carreta.
La carreta hizo un parate en Pilar. Luego del descanso, según cuenta la leyenda, cuando se dispusieron a continuar, la carreta no arrancaba. No llevaba mayor peso que el de las estatuillas, pero era imposible de mover. Después de varios intentos, bajaron una de las estatuillas y la carreta arrancó sin dificultad. Ese hecho fue considerado como una señal de que la virgen quería quedarse en ese lugar. La otra imagen llegó a Santiago del Estero sin problemas.
Rosendo de Trigueros, dueño de la casa de Pilar en cuestión, se hizo de la custodia de la estatuilla. Enterados del asunto, muchos fieles comenzaron a visitar a la estatuilla y Rosendo construyó una ermita. Allí, permaneció hasta 1674.

El lugar del milagro de la Virgen de Luján
Preocupada por las limitaciones del lugar que atesoraba a la Virgen, Doña Ana de Matos, una opulenta propietaria de Luján ofreció comprar la estatuilla para darle un resguardo más acorde y ofrecer también mayor comodidades a los viajeros. La transacción se hizo sin problemas, pero ocurrió lo inesperado: la Virgen volvió a Pilar. En principio, se creyó que había sido hurtada por un esclavo llamado Manual, a quien don Rosendo le había encomendado el cuidado de la Virgen. A Manuel, se lo llegó a estacar en el piso para que no la robara. Pero la Virgen seguía volviendo.
Enterado del asunto, el obispo de Buenos Aires fray Cristóbal de Mancha y Velazco, y el gobernador del Río de la Plata, don José Martínez de Salazar, organizaron el traslado de la imagen, acompañada por doña Ana y por Manuel. Desde allí, la Virgen dejó de regresar a Pilar.
La Basílica de Luján
El primer santuario de la Virgen se inauguró en 1763 y allí acudieron a rendir culto personajes históricos de la talla de José de San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Cornelio Saavedra, Domingo French, Manuel Dorrego y Juan Manuel de Rosas, entre otros. En 1930, a 300 años de su llegada al país, fue declarada patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay.
En 1905, ese santuario fue demolido. En 1890, el padre José María Salvaire comenzó la construcción de lo que hoy es la Basílica de Luján, con el francés Uldéric Courtois a cargo de la obra. En 1910, fue inaugurada, aunque recién se completó de la manera que actualmente existe en 1935. El padre Salvaire no llegó a ver culminada su obra, aunque se le construyó una estatua en el interior de la misma como homenaje. En 1998, fue declarada monumento histórico nacional.

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10 Marzo 2023